claustro

Si bien todos los grupos destacaron la trasparencia de la institución al celebrarse una sesión monográfica sobre este asunto, también indicaron algunos aspectos de mejora del propio protocolo que se activa ante estos casos, y añadieron que hace falta mayor formación en temas de género en todos los ámbitos y más recursos especializados para abordar las situaciones que se presenten.

El manifiesto suscrito por todos los grupos recuerda que la universidad creó en 2010 una Unidad de Igualdad de Género que ha puesto en práctica un Plan de Igualdad y se ha dotado de un protocolo para la detección y actuación en estos casos. “La investigación y persecución de estas conductas se hará desde el absoluto respeto por los derechos de las personas y atendiendo a la protección de las víctimas”, señala el texto.

“No obstante”, prosigue, “sabemos que lo hecho no es suficiente y la Institución debe asumir la necesidad de mejorar sustancialmente la formación y la información, tanto del Protocolo como de los medios y mecanismos que evalúen y eliminen las situaciones de acoso en toda la comunidad universitaria a través de acciones formativas continuas e integradas en la normal actividad universitaria”.

El mismo texto indica que el Claustro se compromete “a seguir de cerca esta lacra y a trabajar para revisar y proponer las mejoras de los procedimientos del Protocolo y de la defensa de las víctimas que sean necesarias al Consejo de Gobierno, con la participación de todos los sectores de la comunidad universitaria”.

Propuestas de resolución

El mismo órgano consensuó en la mañana de hoy siete propuestas de resolución que atienden a la mejora del procedimiento y a las garantías de las partes. Así, se indica que debe dotarse a la Unidad de Igualdad de Género y al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales “con la más alta prioridad, con la financiación precisa en los presupuestos y con la estructura administrativa necesaria y con personal de la experiencia apropiada en la Relación de Puestos de Trabajo”.

También se solicita que se ponga en marcha un plan permanente de difusión y formación en materia de igualdad de género dirigido a todos los sectores de la comunidad universitaria, incluyendo formación obligatoria a las gestoras y gestores de las unidades organizativas de los centros. Igualmente se ha acordado que se nombre una comisión claustral conjuntamente con la comisión técnica asesora de la Unidad de Igualdad de Género para la revisión y actualización del citado protocolo, al tiempo que se solicita exigir informes de violencia de género y/o acoso sexual o por razón de sexo a todo el personal de la Universidad de La Laguna.

Otra de las propuestas que ha obtenido el beneplácito de todos los grupos insta a que todas las personas cuyo espacio laboral sea la Universidad de La Laguna tengan el amparo del plan de igualdad, y que se añada al protocolo que la universidad se persone como acusación particular cuando el asunto se judicialice.

Finalmente, el Claustro propone que se incorporen al protocolo medidas cautelares que supongan el no contacto entre la persona presuntamente agresora y la víctima ante un presunto caso de acoso sexual o por razón de sexo.

Sesión claustral

Inmaculada Perdomo, presidenta de la comisión asesora de la Unidad de Igualdad de Género, intervino al comienzo de la mañana para relatar cómo se gestó esta unidad, cómo se creó el protocolo y las diferentes acciones llevadas a cabo en esta materia. La experta apuntó que el acoso sexual y sexista es una lacra de esta sociedad androcéntrica, reforzada por el continuo estereotipado de los roles masculinos y femeninos. “Preocupa el avance de la cultura de la violencia en una sociedad que ha mostrado su hartazgo ante situaciones abusivas, y a las que se suman sentencias judiciales decimonónicas”. Convertir a la igualdad en la corriente principal, de tal forma que vaya impregnando de forma sostenida todas las prácticas de una institución pública, debe ser el objetivo, añadió. El protocolo de prevención y actuación contra el acosos está plenamente alineado con esta filosofía, y de ahí se han derivado decenas de acciones de sensibilización, formación y prevención.

Tras su intervención, el rector, Antonio Martinón, sostuvo que en la Universidad de La Laguna se han producido algunos casos de acoso “pero se ha actuado siempre y nos comprometemos a erradicarlo en el futuro”. Hizo relato de todas las acciones formativas que se llevan a cabo en la universidad para propugnar conductas igualitarias. “Hasta que no logremos que la igualdad sea un asunto de todos, no solo de las mujeres, nos quedará un camino que recorrer. También recordó las acciones llevadas a cabo cada 8 de Marzo y las movilizaciones institucionales de repudio tras el asesinato de alguna mujer por razón de género en el ámbito de las islas.

“El acoso sexual es la expresión más brutal de la desigualdad de género”, aseveró el rector, quien además indicó que debemos sentirnos satisfechos de que el protocolo exista, y de hecho esta universidad fue en su día una de las pioneras en la publicación de este tipo de instrumentos, cuando todavía hoy hay universidades que carecen de ellos o apenas acaban de aprobarlos. “El protocolo desde su creación hace cuatro años se ha activado diez veces, en siete de ellos la persona acusada es un varón”, lo que pone de manifiesto, en su opinión, la realidad incuestionable sobre la violencia ejercida por los hombres.

En las actuaciones en las que ha sido necesario, la ULL ha atendido de forma singular a las víctimas, “con ayudas específicas a las personas que lo han necesitado”, matizó. También afirmó que existe un amplio acuerdo sobre la conveniencia de revistar el protocolo que, tras cuatro años de aplicación, se ha demostrado que debe mejorar cuestiones como el momento de activación, la unidad administrativa que gestiona el expediente, el momento de activación de peritaje y el proceso de nombramiento del instructor.

“Hemos de potenciar la formación sobre esta materia, que forme parte de las actividades de formación y de bienvenida a los estudiantes universitarios. Hemos de avanzar hacia la igualdad real y desterrar la violencia del mundo de la educación. Hemos de conseguir que las mujeres se sientan seguras en los campus y que también puedan ofrecer su testimonio cuando sea necesario. Confío en que después de este Claustro quede claro que la ULL está con la causa de las mujeres, especialmente con aquellas que han sido víctimas de acoso”, concluyó.